No somos nada


NO SOMOS NADA
No somos nada, sólo carne, huesos y órganos vivos en celdas de hormigón con puertas últimos modelos de cierre a distancia para comodidad y gracia del carcelero.
No somos nada, sólo carne, huesos y órganos vivos que sufren, sienten y padecen entre cuatro paredes imposibles de horadar, y padecemos en silencio.
No somos nada, sólo carne, huesos y órganos que por impulso nos mantiene vivos sufriendo y padeciendo en silencio todo el horror de la sociedad ciega, sorda y muda que no mira, no oye y no habla sobre unos seres que son sólo carne, huesos y órganos vivos y que mejor estamos aquí dentro.
No somos nada, en celdas individuales, no tenemos derecho a nada y nos mantienen vivos dándonos de comer la bazofia suficiente para que no muramos hoy, ni mañana, ni dentro de un año.
No somos nada, pero para quienes nos tienen aquí dentro somos oro en bruto, oro viviente guardado en cajas fuertes con ventanas, para que podamos respirar lo justo, y nada más. Somos oro, pero no somos nada, no somos nada y casi no existimos, pero somos oro para el juez, el abogado, el fiscal y otros. Comen y comen y viven como reyes con todo lujo y pagan sus deudas sin retraso. Somos oro bruto guardado con recelo donde el buitre carroñero clava sus garras apoderándose de todo cuanto puede, y clavando sus uñas en nosotros hasta el último momento.
No somos nada, solo órganos, huesos y carne en celdas de aislamiento donde el torturador carcelero, a base de golpes y con saña, descarga sus frustraciones y fracaso en un fallido intento.
No somos nada pero alimentamos a médicos, a psicólogos, enfermeros que no hacen nada, a carceleros, a directores y a sus perros, a ministros, presidentes y sus cerdos que cuanto más oro tienen más carne, huesos y órganos vivos meten en sus cementerios. El director nos ignora, nos roba, se asegura de tener su oro y desaparece, no hay quien le vea y hasta sus trabajadores le maldicen… como a un cerdo. El médico juega con nuestras carnes, nuestros huesos y nuestros órganos vivientes. Hoy te da una aspirina y mañana no quiere ni verte. Ve que te estás muriendo y que ya no eres el oro y te facilita el camino hacia la muerte. El educador, la psicóloga y el asistente social juegan a un juego si tienes los ojos azules, te dedican un ratito, te hacen mil preguntas que en un papel apuntan, y a los que vienen detrás… ni verdes, ni marrones , ni negros… ellos ya se han ganado su oro con un juego divertido y siniestro.
El carcelero ¡¡ay el carcelero!! él no tiene oro, no le corresponde ni un centavo, así que le da lo mismo ocho que ochocientos y en sus frustraciones nos provoca y pisotea nuestros derechos, y si decimos ¡ay! vienen cuatrocientos. Nos conducen por la senda del dolor y el sufrimiento, nos golpean la carne y rompen nuestros huesos, hieren nuestros órganos y nos dejan medio muertos en estas cajas de seguridad donde no se oyen nuestros lamentos. Todos comen de nosotros y ¡¡mira que no somos nada!! sólo carne , sólo huesos y órganos vivos, que si seguimos vivos es por puro instinto, que día a día y año tras año pasando toda clase de vejaciones, dolor y sufrimiento vamos llenando las arcas de estos señores que no son más que buitres, hienas, alimañas y ratas de cloaca que sin ningún escrúpulo nos roban la libertad, la vida y nuestros sueños. Porque no somos nada, sólo órganos vivos, carne y huesos, sólo oro puro en celdas de aislamiento, cárceles de exterminio.
Para todos aquellxs que dejaron sus vidas entre estos muros y para todos aquellxs que día a día siguen alimentando con su sufrimiento sus ansias de libertad.
SALUD Y LIBERTAD

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